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La oración de una madre por sus hijos es poderosa

Una madre sabe lo que significa estar preocupada constantemente por todo aquello que tiene que ver con sus hijos.

Si tienes la oportunidad de ser madre, te preocupa que ellos coman, su salud, las amistades, que no pasen frío, que puedan ir seguros a todas sus actividades, que estudien, que tengan un buen trabajo, que conozcan gente buena.

Incluso, puede ser que en ocasiones sientas que no puedes con la gran responsabilidad de criar y educar a niños pequeños o que tus adolescentes se tornan rebeldes y dejan de escuchar; que te sientas abrumada y con frecuencia sobrepasada al reconocer que no puedes con todo. Sin embargo, es justo en ese momento en el que debes recordar que tienes en tus manos el gran poder de la oración.

Seas una madre joven con un bebé en brazos, tengas varios pequeñitos corriendo a tu alrededor o si las canas ya se asoman y tus hijos están formando sus propias familias y te has ganado el título de “abuelita”; la oración es una de las herramientas más grandes que tienen las madres para cuidar y velar por los que más aman.

La oración es la comunicación directa con Dios y nadie mejor que Él para entender tus aflicciones y preocupaciones al criar a tu familia. Él es un Padre amoroso que desea lo mejor para cada uno de Sus hijos; Él los cuida y protege. Él es la gran fuente a la que todo ser puede recurrir en cualquier momento, y la oración es la clave para hacerlo.

Acércate a Dios, conoce lo mejor

A continuación, encontrarás algunas sugerencias para que la oración forme parte de tu vida personal y familiar:

1. La oración personal

En el libro de Santiago dice: “... orad los unos por los otros, para que seáis sanados; la oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16). Tu oración personal puede hacer mucho por ti y por los que te rodean. Cuando le confías a Dios tus deseos y temores más profundos mediante una oración sincera. Él puede efectuar milagros.

Cada mañana o al anochecer, ofrece una oración y será muy probable que pronto comiences a sentir el amor de Dios y Su cuidado por ti y los tuyos.

2. Orar por los hijos

Los hijos pueden ser una de las mayores preocupaciones para un padre o una madre, ya sea porque estén enfermos, tengan alguna dificultad o porque estén tomando decisiones incorrectas. Si es el caso, en ocasiones resulta de ayuda reunirse con otros integrantes de la familia y orar juntos.

3. Enseñar a orar y orar con los hijos

Una de las mejores experiencias que puede tener una madre es tomar las manos pequeñitas de sus hijos y enseñarlos a orar. Al principio, seguramente se tratará de frases pequeñas con las que agradecerán por sus juguetes o pedirán por la salud de su gatito enfermo. Al crecer, sus oraciones se irán transformando y al acompañarlos cuando oran podrás enterarte de sus preocupaciones y alegrías, entonces habrá grandes posibilidades de que se desarrolle un amor más profundo entre ustedes.

4. Agradecer por los alimentos

Otro momento ideal para orar es antes de comer. Agradecer a Dios por los alimentos creará un sentimiento de gratitud por las muchas bendiciones recibidas, “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31).

5. Orar como familia

En el Libro de Mormón (3 Nefi 18:21) leemos: “Orad al Padre en vuestras familias, siempre en mi nombre, para que sean bendecidos vuestras esposas y vuestros hijos”. Hay pocas cosas en este mundo que ayudan a mantener a una familia unida y feliz, como lo es el poder de la oración. Generalmente, es más fácil hacer frente a los momentos más difíciles de la vida cuando estamos juntos. Busquen un momento del día en el que todos los integrantes de la familia puedan reunirse. ¡Incluyan a todos! Los abuelitos, los tíos, a todos los que vivan en casa y ofrezcan una oración. Si lo hacen por la noche seguramente podrán acompañar a los niños a dormir en un espíritu de armonía y tranquilidad, habrá más posibilidades de que los adolescentes se sientan amados y con un gran sentido de pertenencia (que tanto requieren a esa edad). Regresar a casa podrá ser más agradable para todos.

Crea una relación con Dios

Una mujer que ora tiene el poder de trasformar y mejorar la vida no solo de su familia. Su poder e influencia pueden llegar a bendecir generaciones. Date la oportunidad de bendecir a tu familia por medio de tus oraciones, estas podrían contribuir al gran cambio que has estado buscando en tu hogar.

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