Al cuidado de los necesitados

La Iglesia de Jesucristo tiene la misión de cuidar a todos los hijos de Dios. Esto incluye su salud espiritual y su bienestar físico.

Joven hablando con una mujer mayor en silla de ruedas

Esfuerzos locales

Hace mucho tiempo Jesús nos dijo que amáramos a nuestro prójimo. Para nosotros eso quiere decir que debemos estar seguros de que las personas que nos rodean tienen lo que necesitan. En seguida verás algunos ejemplos:

Ofrendas de ayuno

En toda la Iglesia se anima a los miembros a que ayunen el primer domingo de cada mes. Esto significa que dejamos de ingerir alimentos y bebidas durante lo equivalente en tiempo a dos comidas seguidas. El hacerlo nos ayuda a ser más sensibles a las cosas espirituales y también ayuda a cuidar de los necesitados. ¿Cómo? Cuando ayunamos, donamos el costo de esas dos comidas que no ingerimos a un fondo que sirve para cuidar a los miembros de la congregación que necesitan ayuda. A esta donación se le llama ofrenda de ayuno. Aprende más aquí.

Servicios de bienestar

¿Quién decide a donde van las ofrendas de ayuno? Los líderes locales, llamados obispos o presidentes de rama, están encargados de asegurarse que los que necesitan más ayuda la reciban. Esto se hace de manera confidencial. El obispo alienta a las personas que reciben ayuda de la Iglesia a que hagan un plan que les permita ser independientes y autosuficientes.

Despensas de alimentos

Las ofrendas de ayuno y otros donativos ayudan a abastecer los almacenes de la Iglesia, donde las personas necesitadas pueden ir a solicitar alimentos y otros suministros. Los alimentos y suministros de los almacenes también se utilizan para ayudar a las personas que se han visto afectadas por desastres naturales, guerras o por otras situaciones catastróficas.

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Foto de Thomas S. Monson como obispo con sus consejeros
Foto de Thomas S. Monson como obispo con sus consejeros
Las enseñanzas de Thomas S. Monson: Rescatar a los necesitados

Esfuerzos globales

Algunas veces nuestro prójimo vive un poco más lejos de nuestro vecindario. No importa dónde vivamos en el mundo, todos somos hermanos y hermanas, y la Iglesia tiene programas de ayuda humanitaria en casi 200 países. Aquí puedes aprender más acerca de la ayuda que dan los Santos de los Últimos Días.

Manos que Ayudan

Los puedes encontrar limpiando en lugares donde ocurrió un desastre, o simplemente recogiendo basura. Los chalecos amarillos y playeras que usan los voluntarios de Manos que Ayudan están en todo el mundo. Aprende más acerca de este programa de servicio aquí.

Agua Limpia

El agua limpia es algo que mucha gente da por hecho, pero muchas personas carecen de ella. El programa de Agua Limpia proporciona voluntarios y habilidades para crear sistemas de agua potable y letrinas alrededor del mundo, asegurándose de que las personas en las localidades tengan las herramientas para mantener agua corriente aun después que los voluntarios han regresado a sus hogares.

Cuidado de la madre y el recién nacido

En lugares donde hay acceso a servicios modernos de salud, el nacimiento de los bebés es una experiencia relativamente segura. Pero para muchas mujeres e infantes en países en desarrollo, la historia es diferente.  Nosotros trabajamos con organizaciones locales para brindar ayuda de resucitación a bebés en el parto, cuidados a los recién nacidos y para mejorar la supervivencia de la madre.

Ayuda a los refugiados

Cuando las personas ya no tienen un hogar a dónde regresar, muchas veces necesitan ayuda para seguir adelante. Los refugiados pueden tener necesidades básicas como alimentos, agua, medicina y ropa. Trabajamos con diversas organizaciones y agencias de reasentamiento para ayudar a las personas que necesitan comenzar una nueva vida.

¿Quieres ayudar? Ven a servir con nosotros.
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