La Iglesia de Jesucristo

Cuando Jesús estuvo en la tierra, Él estableció Su Iglesia. Esa misma Iglesia existe hoy en día.

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¿Dónde está la Iglesia de Jesús?
1:30

Jesús estableció una Iglesia

Dios envió a Jesús no solo para salvarnos del pecado, sino para establecer la Iglesia. Cuando Jesús murió, dejó atrás algo más que poderosos sermones y enseñanzas. Dejó apóstoles, mandamientos y una organización eclesiástica básica que continuaría bendiciendo a los demás por mucho tiempo después de Su muerte. También dio a hombres justos el sacerdocio de Dios, o el poder y la autoridad para actuar en Su nombre. Es el mismo poder que Jesucristo utilizó para sanar a los enfermos, levantar a los muertos, bendecir a los afligidos y designar personas que dirigieran Su Iglesia.

La Iglesia desapareció

Conforme iba creciendo la Iglesia, los apóstoles enfrentaron un creciente caos y disensión entre los creyentes, además de una dura oposición de los no creyentes. Los apóstoles fueron martirizados y la gente empezó a estar en desacuerdo sobre los puntos básicos de las enseñanzas de Jesús. La gente comenzó a formar diferentes iglesias sin tener la autoridad de Dios para hacerlo. Esas iglesias diferían entre sí, y se apartaron de la Iglesia original de Jesucristo.

Como resultado, el cristianismo experimentó una apostasía generalizada, o un distanciamiento de las creencias religiosas básicas. La Iglesia verdadera tal como Jesús la había establecido ya no se encontraba en la tierra. La autoridad del sacerdocio de Dios para actuar en Su nombre se perdió, los principios puros se corrompieron y las verdades básicas del Evangelio fueron dispersadas entre las iglesias.

Descubre cómo restauró Jesús Su Iglesia

La Iglesia de Jesucristo fue restaurada

Después de siglos, Dios y Jesús llamaron a un nuevo profeta, José Smith, para restaurar la Iglesia y todas sus enseñanzas verdaderas.

José creció en humildes circunstancias en Palmyra, Nueva York. Muchas iglesias y predicadores competían por los conversos en aquella región. José no sabía a qué iglesia debía unirse, porque todas enseñaban cosas diferentes. Encontró un versículo en la Biblia que dice que, cuando una persona tiene dudas, debe preguntar a Dios, y que Él contestará.

José decidió orar. Fue a un lugar privado en un bosque y se arrodilló. Humildemente le preguntó a Dios en oración a qué iglesia debía unirse. Dios y Jesús se presentaron a él en una visión. Posteriormente, José describió así esa experiencia sagrada:

“Vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí… Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Este es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!”. (José Smith—Historia 1:16–17).

Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo le dijeron a José que no se uniera a ninguna de las iglesias que había. Le dijeron que, por medio de él, Jesús finalmente restauraría Su Iglesia original. José Smith llegaría a ser un profeta, tal como los profetas bíblicos de la antigüedad. Se le otorgó la autoridad del sacerdocio que se había perdido y, con ella, el poder para bautizar, para sanar a los enfermos y para llamar apóstoles y otros líderes. La Iglesia restaurada fue organizada oficialmente en 1830.

En la actualidad, Jesucristo dirige Su Iglesia por medio de profetas

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la iglesia restaurada de Jesucristo. Jesús está realmente a la cabeza de Su Iglesia, y nos guía hacia Dios por medio de un profeta moderno.

¡Ven a adorar al Salvador Jesucristo con nosotros! Serás bendecido al estudiar Sus enseñanzas en las sagradas Escrituras y escuchar lo que Él ha dicho a los profetas y los apóstoles en nuestros días. Sentirás el amor de Dios a medida que prestas servicio a otras personas en la Iglesia del Señor.

Todos son bienvenidos en la Iglesia

Preguntas comunes

La gente tiene muchas preguntas acerca de los “mormones”, o más respetuosamente, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Haz clic aquí para ver la lista completa.

Cada vez hay más personas que rechazan la idea de una religión organizada y prefieren ser espirituales y tratar de vivir una buena vida. Pero la gente necesita ambas cosas. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días proporciona la estructura y la autoridad del sacerdocio necesarias para cumplir todos los mandamientos de Dios, incluyendo el bautismo y participación en la Santa Cena (o Comunión). Debes ir a la Iglesia los domingos, además de hacer un esfuerzo por ser espiritual y prestar servicio a los demás durante la semana.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se organizó oficialmente en Fayette, Nueva York, en 1830. El primer Presidente de la Iglesia fue José Smith. Él tuvo una visión de Jesucristo y de Dios el Padre, y fue llamado como profeta para restaurar la Iglesia de Jesucristo. Recibió el sacerdocio de Dios, tradujo el Libro de Mormón y envió misioneros a predicar el Evangelio por todos los Estados Unidos y en el extranjero.

Las Oficinas Generales de la Iglesia se trasladaron a Ohio, Misuri e Illinois para escapar de la persecución y encontrar un lugar donde congregar a sus miembros. Debido a la desconfianza y a los conflictos políticos locales, el profeta José Smith fue encarcelado ilegalmente en 1844 y asesinado por un populacho.

Brigham Young pasó a ser el siguiente Presidente de la Iglesia. Él dirigió a los Santos que viajaron en carretas cubiertas a través de las planicies de los Estados Unidos hasta las Montañas Rocosas de Utah. Desde entonces, la Iglesia ha crecido de manera drástica por todo el mundo. En la actualidad hay más de quince millones de miembros en más de ciento setenta países en todo el mundo.

El primer paso es, por lo general, reunirse con los misioneros. Ellos te enseñarán las creencias y las prácticas básicas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Además pueden responder cualquiera de tus preguntas acerca de la Iglesia, y enseñarte lo que se espera de los miembros.

También deberías comenzar a asistir a los servicios de adoración. Experimentarás la alegría de pertenecer a una comunidad de personas que se preocupan los unos por los otros y se esfuerzan por seguir el ejemplo de Jesucristo.

Por último, una vez estés listo para unirte a la Iglesia, puedes decidir bautizarte y convertirte oficialmente en miembro. Puedes ser bautizado por los misioneros o por alguna persona que hayas conocido en la Iglesia.

Al igual que la Biblia, el Libro de Mormón tiene muchos autores. Es una colección de diarios e historias que se transmitieron de un escritor a otro durante un período de aproximadamente mil años. El primer autor es el profeta Nefi, quien salió de Jerusalén con su familia en el año 600 a. C. y navegó hasta las Américas. Nefi pasó el registro a su hermano menor, quien después se lo dio a su hijo. Cada autor pasó el registro a alguien en quien confiaba. Mormón era el nombre del profeta que compiló todos los escritos en un libro, por lo que se llama el Libro de Mormón.

En 1823, José Smith fue guiado hasta los antiguos registros y los tradujo por el poder de Dios.

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