Jesucristo pasando gente

Casa de Lázaro, Betania

Cuando Jesucristo recibió la noticia de que su amigo Lázaro estaba gravemente enfermo en el pueblo de Betania, a unos pocos kilómetros de Jerusalén, dijo a sus discípulos: “Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarle”. Ellos no entendieron en ese momento que su amigo iba a morir, y cuando llegaron a Betania, hallaron que “hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro”. Al llegar, encontraron a las hermanas de Lázaro —María y Marta— destrozadas. Ellos esperaban que Jesús llegara a tiempo para sanar a su hermano, sin saber que Jesús estaba a punto de llevar a cabo Su mayor milagro hasta el momento, al levantar a su hermano de entre los muertos. Sin embargo, antes de hacerlo, Jesús se tomó el tiempo para llorar con ellas y reconocer su dolor.

La invitación

Aliviar la carga de los demás

A veces, todo lo que podemos hacer para ayudar a alguien es hacerles saber que los amamos y que estamos allí para ellos. Dedica un tiempo en los próximos dos días para tender una mano a alguien que conozcas que esté luchando con pérdidas, enfermedades u otras dificultades, para que sepan que no están solos.

Preguntas para reflexionar

¿Por qué crees que Jesús lloró con María y Marta?

¿A quién conoces que esté pasando por un momento difícil en su vida?

¿Qué les podrías decir para que sepan que estás allí para ellos?

Escrituras sobre el consuelo

Mapas y representaciones

Anterior
Día 6
Siguiente
Día 8