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El mar de Galilea

El Monte de las Bienaventuranzas, Nazaret

5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas, porque a ellos les gusta el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.

7 Y al orar, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.

9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

11 Danos hoy el pan nuestro de cada día.

12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén.

14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre Celestial.

15 Pero si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

En comparación con los picos más altos del mundo, el lugar donde Jesucristo pronunció Su “Sermón del Monte” parecería poco más que un pequeño bulto en el horizonte. Pero Sus enseñanzas desde esa ladera tienen el poder de cambiar vidas inmensamente. Fue en este monte donde Jesús nos dio el modelo para una oración verdaderamente significativa, junto con muchas otras enseñanzas eternas. La oración del Señor nos muestra cómo expresar agradecimiento a nuestro Padre Celestial además de cómo pedir y recibir ayuda en nuestra vida.

La invitación

Encuentra paz por medio de la oración

Se te invita a fortalecer tu relación con Dios al orar de la forma en que enseñó Jesús. Ofrece una oración siguiendo el modelo que se ha establecido en el Padrenuestro. Primero habla con tu Padre Celestial. Después, escoge algunas de las siguientes opciones o todas:

Expresa gratitud por las bendiciones que recibes.

Reconoce la mano de Dios en tu vida.

Procura conocer la voluntad de Dios para ti.

Pide ayuda para satisfacer tus necesidades físicas así como las de tu familia.

Pide perdón por las cosas que has hecho mal y por la misma capacidad de perdonar a los que te han lastimado.

Ora para pedir fortaleza para hacer lo correcto.

Cuando termines, concluye la oración en el nombre de Jesucristo y luego di “Amén”, que es una manera antigua de decir “en verdad” o “así sea”. Y recuerda que cuanto más ores, te parecerá más cómodo y natural.

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Preguntas para reflexionar

¿Dónde sería un lugar tranquilo para que ores sin que se te moleste?

¿En qué cosas deseas que Dios te ayude?

¿Cómo puedes encontrar el valor para aceptar la voluntad de Dios en vez de la tuya?

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