Pintura de Jesucristo y la señora en el pozo de agua

Samaria, pozo de agua viva

La tierra de Samaria era una región entre Jerusalén y Galilea. Mientras viajaba por la región, Jesucristo se detuvo en un pozo donde se sentó a descansar. Cuando una mujer del lugar vino a sacar agua, Jesús le pidió que sacara agua para Él. Ella se sorprendió por su petición, ya que los judíos generalmente evitaban las interacciones con los samaritanos. Pero eso no impidió que Jesús se acercara con amor y compasión a compartir Su mensaje divino con ella. La mujer había cometido algunos errores en su vida que tal vez pensó que la hacía indigna, pero Jesús la consoló con ternura al explicarle Su identidad como el Mesías que ella buscaba y la invitó a adorar a Dios en “espíritu y en verdad”. Él la vio por lo que podía llegar a ser, tal como nos ve a nosotros.

La invitación

Conviértete en un mejor tú

Todos hemos cometido errores. Pero al igual que la mujer junto al pozo, el amor y la misericordia de Jesucristo son más grandes que nuestros errores. Dedica tiempo a escribir algunas metas para la persona que desea ser. Y mientras lo haces, recuerda que Jesucristo puede ayudarnos a superar las cosas del pasado que nos retienen, especialmente cuando oramos para pedir ayuda y procuramos corregir nuestros errores.

Preguntas para reflexionar

¿Cuáles son algunos de los errores que has cometido y que quisieras borrar?

¿Qué tienes que hacer para corregir las cosas?

¿Cómo puede Jesucristo darte la fortaleza para cambiar?

Escrituras sobre el amor de Jesucristo

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