Cinco maneras para ser mejores padres

Los padres y las madres tienen la responsabilidad de enseñar, educar y amar a sus hijos. Las Escrituras nos enseñan cómo podemos hacerlo. Al criar a sus hijos con amor y esforzarse por seguir estos cinco principios, podrás criar a una familia feliz.

1

Comunicarse abiertamente

Establece una comunicación abierta y amorosa con tus hijos. Trata de seguir el ejemplo de tu Padre Celestial, quien siempre aprecia los pensamientos, las preocupaciones, las inquietudes y la gratitud de Sus hijos. Presta atención a lo que tus hijos tengan que decir y ofrece comentarios reflexivos.

Mantén el contacto

Elimina las distracciones mientras tus hijos están hablando contigo. Apaga la televisión. Cuelga el teléfono. Míralos a los ojos y presta atención.

Haz que las conversaciones sean más profundas

Pregunta a tus hijos cómo se sienten y trata de establecer una conversación abierta en la que se sientan libres de hablar sobre sus pensamientos y opiniones. Comienza a conversar con tus hijos en el automóvil, mientras se preparan para ir a la escuela, cuando lleguen a casa después de la escuela, durante la cena, antes de acostarse y en cualquier ocasión que encuentres.

Sé abierto y no juzgues

Los hijos deben saber que pueden confiar en tu discreción y compostura ante cualquier situación. Respeta sus sentimientos. Los hijos necesitan sentirse seguros a la hora de plantear tanto asuntos cotidianos como temas de los que es difícil hablar, tales como el salir en citas, la pornografía, el alcohol, el sexo, el dinero, etc.

2

Invitar al Espíritu en el hogar

Los padres tienen la responsabilidad de ocuparse del aprendizaje espiritual de sus hijos. Tal como leemos en el Antiguo Testamento: “… repetirás [mis palabras] a tus hijos y les hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:7). En otras palabras, siempre estás de guardia en cuanto a la crianza espiritual. Estas son las cosas que puedes hacer:

Estudien las Escrituras en familia

Lean juntos algunos versículos de la Biblia cada noche. Hablen de lo que aprenden de las Escrituras y pregunten a sus hijos lo que piensan. Los niños pueden recibir parte de esta enseñanza en la Iglesia, pero el estudio de las Escrituras en familia les ayudará a saber cómo buscar y recibir guía por sí mismos.

Comparte tu fe

Habla abiertamente con tus hijos sobre la religión, por qué es importante para ti y cómo te sientes con respecto a Dios. Los niños son grandes imitadores. Cuando compartes tu fe, ellos se sienten cómodos para hacerlo también.

Vayan juntos a la Iglesia

El asistir juntos a la Iglesia les une como familia. También ayuda a tus hijos a sentirse parte de una comunidad.

Enseña a tus hijos la manera de orar

La oración ayudará a tus hijos a edificar la fe, a reconocer la influencia del Espíritu Santo y a saber que siempre pueden acudir a Dios para recibir ayuda, consuelo y fortaleza. Oren con regularidad como familia y animen a sus hijos a orar ellos solos también.

3

Enseñar a los hijos lo correcto y lo incorrecto, y ser consecuente

La Biblia explica una hermosa promesa: “Instruye al niño en su camino; y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él” (Proverbios 22:6). Entonces, ¿cuál es el camino que habría de seguir un niño?

Establece reglas y consecuencias

Fija las reglas y las expectativas de tu familia. Solicita la opinión de tus hijos al establecer recompensas por la conducta positiva y las consecuencias del comportamiento negativo. Enséñales por qué estás estableciendo estas pautas y, luego, sé constante al llevarlas a cabo.

Disciplina con amor y prudencia

La disciplina es parte de ser un padre amoroso. “[E]l que […] ama [a su hijo] le corrige oportunamente” (Proverbios 13:24). Sé firme pero amable al hacer cumplir y explicar las reglas que has establecido.

Sé consecuente

Tus hijos te están observando todo el tiempo. La forma en que vivas será la lección más poderosa que jamás les enseñes. Sé un buen ejemplo. Compórtate tú mismo como esperas que se comporten ellos.

4

Dejar que los hijos resuelvan sus propios problemas

Ayuda a tus hijos a aprender y a progresar enseñándoles a tomar buenas decisiones. Deja que tomen decisiones, que experimenten las consecuencias y, en ocasiones, incluso que se equivoquen.

Dales opciones

Cuando las consecuencias sean pequeñas, da a tus hijos la oportunidad de escoger por sí mismos. Puede ser difícil permitir que tus hijos tomen las riendas, pero déjales que aprendan de la experiencia. Resiste el deseo de ayudarles y permite que tus hijos cometan sus propios errores. Luego puedes ayudarles con amor a aprender de sus errores.

Ayúdales a pensar detenidamente en sus decisiones

En lugar de decirles siempre a tus hijos lo que tienen que hacer, hazles preguntas que les ayuden a llegar a sus propias conclusiones acerca de qué decisión deben tomar. Por ejemplo, si desean ver una película que no cumple con las normas de tu familia, podrías hacerles preguntas como: “¿Qué piensan de esta película? ¿Por qué creen que no es apta para los niños?”.

Enséñales dejando que aprendan de las consecuencias

Cuando tu hijo tome una decisión incorrecta, sé congruente con las consecuencias fijadas para tu familia, pero conviértela en una oportunidad para enseñarle. Ayuda a tu hijo a determinar lo que sucedió, a analizar lo que contribuyó a ese resultado y lo que podría hacer mejor la próxima vez.

5

Mostrar amor a los hijos, pase lo que pase

Uno de los relatos más instructivos de la Biblia en cuanto al cuidado de los hijos es la historia del hijo pródigo. Un joven adulto rechazó el consejo de su padre, violó los mandamientos y perdió toda su herencia por culpa de sus malas decisiones. Ese padre había enseñado a su hijo, lo había educado con fe y luego le permitió tomar sus propias decisiones y afrontar las consecuencias. Pero al final, cuando su hijo regresó a él, el padre lo recibió con amor y con los brazos abiertos (véase Lucas 15:11–24). Este relato revela el amor infinito que un padre tiene por sus hijos, como el amor infinito que nuestro Padre Celestial tiene por ti. Estas son algunas maneras en las que puedes mostrar el amor que tienes por tus hijos.

Muestra afecto

Realmente los hechos hablan más que las palabras. Demuestra a tus hijos todos los días que los amas. Dales abrazos, besos, palmaditas en la espalda, elogios sinceros y "choca los cinco" con ellos.

Exprésales lo valiosos que son

Deja que tus hijos sepan que son importantes para ti y para su Padre Celestial. Refuerza las buenas decisiones que tomen tus hijos. Reconoce sus esfuerzos. Elogia sus puntos fuertes y anímalos en los aspectos en los que no son tan fuertes todavía. Ayúdales a saber que, como hijos de Dios, su potencial es infinito.

Da prioridad al tiempo que pasas con ellos

Asegúrate de que tu familia sea lo primero. Aunque se interpongan muchas cosas, asegúrate de que las necesidades de tus hijos sean siempre una prioridad. Jesús dio un gran ejemplo cuando dijo: “Dejad a los niños venir a mí y no les impidáis hacerlo” (Mateo 19:14).

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¿Cuál es el propósito de la vida?

Dios, nuestro amoroso Padre Celestial, desea que tengamos felicidad y gozo.

Cuatro maneras de fortalecer tu relación con Dios

Dios no es solo un ser al que oramos y en quien creemos. También es un Padre amoroso, y podemos tener una relación fuerte y significativa con Él. Tú puedes edificar y fortalecer tu relación con Dios al hacer tres cosas sencillas todos los días:

Jesús en el Libro de Mormón

Jesús pasó Su vida terrenal cerca de Jerusalén, enseñando a los judíos acerca de Su evangelio; pero también enseñó a las personas en otra tierra: el continente americano.

¿Es Dios real?

Sí. Y Él te conoce y te ama.

¿Qué es el Libro de Mormón?

Al igual que la Biblia, el Libro de Mormón es un registro antiguo que enseña acerca de Jesús.
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