La obediencia nos protege

La vida de John podría haber sido muy diferente si una noche hace años no hubiera tomado la decisión de salirse de una fiesta en Japón. Su experiencia demuestra cómo el obedecer los mandamientos de Dios —en este caso, abstenernos de las drogas ilícitas y defender las leyes del país— nos protege de los daños.


Dios no espera que seas perfecto, pero sí espera que hagas tu mejor esfuerzo. Sus mandamientos son para tu beneficio, para protegerte, ayudarte a ser mejor y edificar tu fe. Cuando tengas dificultades con lo que Dios te ha pedido que hagas, ora pidiendo fortaleza.

¿Qué debería hacer después?