Dedicaré tiempo para acercarme a Dios

Jesús nos invita a “velar y orar” (Mateo 26:41). Cuando dedicamos nuestro tiempo a Dios, Él ilumina nuestra vida y cambia nuestro corazón. Aprende un poco más al respecto viendo una Conferencia General en vivo celebrando Pascua de Resurrección.

Semana Santa

8/8

Domingo de Resurrección

Temprano en la mañana, María Magdalena, una amiga y seguidora de Jesús, visitó el sepulcro para cuidar Su cuerpo. Para su sorpresa, lo encontró vacío. Pero no estaba sola en el lugar. Un Hombre se dirigió a ella—y ella supuso que era el jardinero. Pero luego, Él la llamó por su nombre: “María” (Juan 20:16). Ella lo miró. Era Jesús. Jesús vive. Este Domingo de Resurrección, a medida que tomamos tiempo para enfocarnos en el Salvador, como lo hizo María, y celebrar Su Resurrección, podremos saber que Jesús también nos conoce a cada quien por nuestro nombre. Nos invita a que seamos más como Él y que recibamos la paz verdadera que Su Evangelio nos da.

Siguiendo las huellas del Salvador

Lee el relato de la Resurrección de Jesús en La Biblia

1 Y el primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana al sepulcro, siendo aún oscuro; y vio quitada la Piedra del sepulcro.

2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.

3 Y salieron Pedro y el otro discípulo y fueron al sepulcro.

4 Y corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro.

5 E inclinándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.

6 Entonces llegó Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro y vio los lienzos puestos allí,

7 y el sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte.

8 Entonces entró también el otro discípulo que había venido primero al sepulcro, y vio y creyó.

9 Pues aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que el resucitase de entre los muertos.

10 Y volvieron los discípulos a los suyos.

11 Pero Maria estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;

12 y vio a dos ángeles con ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.

13 Y le dijeron: Mujer ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.

14 Y cuando hubo dicho esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí; pero no sabía que era Jesús.

15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.

16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo ¡Raboni!, que quiere decir, Maestro.

17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.

18 Fue María Magdalena entonces a dar las nuevas a los discípulos de que había visto al Señor y que él le había dicho estas cosas.

Líneas decorativas
Regresar
Semana Santa