Comenzaré a perdonar

Jesús nos invita: “Perdonad, si tenéis algo contra alguno” (Marcos 11:25). Descubre cómo Alejandra y su esposo pusieron su confianza en Cristo para recibir la fuerza para quitarse ese peso del corazón y aprender a perdonarse mutuamente.

Semana Santa

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El Perdón

Cuando Jesús enseñó a Sus seguidores durante la última semana de Su vida, hizo énfasis en el principio del perdón. Sus palabras tienen significado especial, ya que es Su sacrificio el que hace posible el perdón. Por medio de Él, podemos arrepentirnos y quitar la carga del pecado de nuestro corazón. Pero para verdaderamente experimentar el poder de esta bendición, debemos seguir Su ejemplo y trabajar para perdonar a las personas que nos han hecho daño.

Una misionera orando
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Lee las primeras enseñanzas de Jesús sobre el perdón en La Biblia

21 Entonces Pedro, acercándose a él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

23 Por lo cual, el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.

24 Y cuando comenzó a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.

25 Mas como este no podía pagar, mandó su señor venderlo a él, y a su mujer e hijos, con todo lo que tenía, para que se le pagase.

26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

27 El señor, movido a misericordia por aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.

28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía cien denarios; y tomándole del cuello, le ahogaba, diciendo: ¡Págame lo que me debes!

29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

30 Mas él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.

31 Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y declararon a su señor todo lo que había pasado.

32 Entonces llamándole su señor, le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella adeuda te perdoné, porque me rogaste.

33 ¿No debías tú también haber tenido misericordia de tu consiervo, así como yo tuve misericordia de ti?

34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía.

35 Así también hará con vosotros mi Padre Celestial, si no perdona de corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

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